Descubrí San Nicolás

Cementerio Municipal

El 26 de abril de 1830, el Gral. Juan Manuel de Rosas como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, visitó la ciudad y decretó la creación del Cementerio Municipal de San Nicolás. Hasta entonces los cuerpos eran sepultados en un enterratorio ubicado sobre uno de los laterales de la Iglesia Catedral pero la amenaza para la sanidad de la población y el foco de contagio que representaba este lugar afectaba el progreso de la ciudad.

En el texto del  decreto Rosas expresaba la necesidad de  demarcar “un punto a distancia proporcionada de esta ciudad, en situación elevada y donde los vientos dominantes no se dirijan a la población” para delinear  un espacio cómodo para el cementerio público. A partir de ese momento quedaría prohibida también la inhumación de cadáveres en la Iglesia, su atrio y plazoleta.

Luego de cinco años de firmarse el Decreto, el 15 de junio de 1835, se habilitó el Cementerio Municipal de San Nicolás. Su entrada principal era un portón ubicado en la cercanía de la actual Av. Illía. A partir de 1867 sufrió varias modificaciones a raíz de la gran cantidad de personas muertas por la epidemia de cólera que se extendió hasta 1868. En su fundación el cementerio contaba solo con nichos modestos construidos dentro de las cuatro líneas de demarcación obligatoria. Los monumentos e instalaciones valiosas que se ven en la actualidad surgieron años después.

El camino que conduce al ingreso del cementerio- hoy calle Francia-  fue llamado antiguamente el “Camino de la igualdad”. A lo largo de ese recorrido inevitable  se perdían jerarquías y clases sociales, al menos hasta llegar al ingreso del cementerio. Aunque es sus inicios los nichos eran austeros y no demostraban distinciones, con el tiempo la ubicación y el ornamento de los sepulcros terminaron siendo una demostración clara de la clase social de los muertos.

En la avenida central, entre rosales y césped prolijo, se distribuyeron las bóvedas más distinguidas por su estilo arquitectónico. Hacia los extremos se fueron construyendo los sepulcros más sencillos, en la tierra se ubicaron los muertos por epidemia y cerca de los confines los no católicos.

En 2001 el Cementerio de San Nicolás, junto con el de Conesa y General Rojo,  fueron declarados museos a cielo abierto. Actualmente el Municipio lleva adelante obras de puesta en valor para revalorizar el patrimonio de la ciudad que se conserva entre sus panteones y mausoleos históricos.

 



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